
En Paraguay huele a intento de golpe de Estado y eso hace que las relaciones entre el presidente Fernando Lugo y el vicepresidente Federico Franco alcancen un clímax de tensión. Ya desde antes de asumir el poder ambos integrantes de la fórmula ganadora de izquierda se habían enfrascado en dimes y diretes que han dividido al Consejo de Ministros, a las bancadas legislativas y a militantes de las fuerzas de base.
En el periódico Última Hora dice textualmente en la edición digital del viernes 30 de octubre:
El senador Luis Alberto Wagner ahora sostiene que existe una conspiración dirigida por su par colorado Juan Carlos Galaverna en contra del gobierno de Fernando Lugo que implica incluso a liberales cercanos al poder. “El plan es sacarle a Lugo de cualquier forma” del gobierno, expresó.
Al día siguiente en el mismo medio digital se lee:
El vicepresidente Federico Franco rechazó estar en un plan de conspiración contra el presidente Fernando Lugo, pero derivó la consulta a los parlamentarios cuando se le preguntó si estaba o no de acuerdo con un juicio político. “Es un tema que deben abordar los señores parlamentarios”, se limitó a señalar.
Ante esta situación el presidente constitucional declaró sobre la participación de Franco en la mencionada conspiración:
“No me consta, pero tampoco la descarto”.
Algo raro ocurre en el país y yo podría creer que antes de consumar un golpe de Estado tratarán de hacerle un juicio político.